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Cuando no ayudar, es ayuda!

Un elefante colgado de un cable en la calle y una niña debajo de él. 😊

Eran las 5.30 de la tarde y la niña de aproximadamente 6 años jugaba en la vereda, mientras sus padres estaban a unos 3 metros, lanzaba un elefante celeste de plástico (regadera) al aire y lo cogía con sus manos al caer, hasta que se le atracó en el cable que unos comerciantes habían colocado… ella empezó a saltar y saltar, por supuesto no lo iba a alcanzar estaba como a un metro más arriba, mientras su mamá esperaba una movilidad y su papá sacaba bolsas del centro comercial, los dos la veían pero no le dijeron nada, hasta que la niña se acercó a su madre. Como yo observaba del carro y no podía escuchar, me imagino que le dijo “se me quedo mi elefante arriba” y su mamá seguramente le dijo “sácalo”.

La niña se colocó debajo del elefante y a al darse cuenta busco en el piso y cogió una rama de un árbol, tiró la rama hacia arriba, una y otra vez, para rescatar al elefante, por lo menos unas 20 veces, siempre con una sonrisa… yo ya quería bajar del carro, para ver como la podía ayudar (aunque ni siquiera yo podía alcanzaba el elefante), pero por alguna razón me quede observando.

Luego de unos 5 minutos de intento, logró sacar el elefante con una gran sonrisa, lo cargó en sus brazos y lo volvió a tirar al aire, pero ya no tan alto, la alegría se veía reflejada en el rostro ¡Lo conseguí! 😊

Estoy segura qué muchos padres y yo misma, hubiera ayudado de inmediato si mi hija estuviera en una situación parecida,

¿Por qué un padre ayuda a su hijo? Puede pensar “aún me necesita”, “no puede hacerlo ella sola”, o por el contrario, “no sabe hacer nada”, “nunca puede hacer nada”, entre las emociones podrían abarcar: la pena o tristeza que podría sentir al no conseguir su objetivo y para evitarlo le soluciono el problema, la cólera y/o frustración, por no obtener lo que desea, sea como sea, muchas veces no les damos la oportunidad a nuestros hijos de resolver sus problemas, más aún cuando los vemos enfrascados en ellos, entonces corremos a ayudarlos.

De alguna manera los hacemos dependientes y podemos desvalorizarlos o minimizarlos.

El enfrentamiento a los problemas, el solucionarlos, el hacer las cosas por uno mismo, alentarlos con palabras, reforzar sus logros mediante frases positivas (sin exagerar, porque hasta eso se dan cuenta) hace que se valoren a si mismos, que se refuerce la autoestima y mejore el autoconcepto, ello le da seguridad para incluso relacionarse con los demás.

Enseñemos a nuestros hijos a solucionar sus problemas, aprendamos de situaciones como estas y veamos las oportunidades que tenemos para ayudar a crecer a nuestros hijos emocionalmente, mediante el hacer…

 

 

1 Comment

  • Lucy Farfán

    Excelente relato.. me hizo ver.. que no siempre es bueno tratar de hacer o resolver situaciones que mi hijo puede concretar sin mi ayuda.

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